Abandoné la cómoda cama y caminé hasta el baño para darme una ducha rápida. Al salir, enrollé una toalla alrededor de mi cintura y me vestí con unos vaqueros oscuros y una camiseta blanca con cuello de V. Fui directo a la cocina para desayunar. Me preparé unos cereales y me senté en la mesa de la cocina a comerlos. Luke entró, se apoyó en ella y fijó su mirada en mí.
—¿Qué?—pregunté.
—¿Por qué no me has dicho que tienes que matar a la tía que estuvo el otro día aquí?
—Se llama CatH y no la voy a matar.
—¿Y qué piensas hacer?
—Nada—respondí seco.
Estaba cabreado, se le notaba en los ojos.
—¿Cómo que nada? James te ha pedido que lo hagas y si no lo haces...
—Si no lo hago me voy a la mierda, ¿y qué?
—¡Joder Justin te matará si no haces lo que dice! ¿Lo sabes y no vas a hacer nada?—comenzó a gritar.
—¿Y qué quieres que haga?—contesté utilizando su tono.
—¡Que la mates y salves tu puto culo!
Mátala. Sálvate. Todo sonaba tan fácil dicho de la boca de otros, pero tan difícil hacerlo. Podía matarla. Es más debería hacerlo. Debería ser fácil matarla. No era la primera vez que cometía un asesinato. Yo era un asesino. Pero sabía que por más que lo intentara, lo que había empezado a sentir por Cat me impedía, sobre cualquier circunstancia, matarla. Nunca me lo perdonaría.
—No puedo hacerlo—susurré lo suficientemente fuerte para que me escuchara.
—¿Por qué?
Evité su mirada y me mantuve en silencio.
—Oh, ya veo—se empezó a reír—.Te gusta, ¿verdad?
—A mí me gustan todas las tías. No sé de qué coño hablas—dije moviendo la cuchara en el bol de un lado a otro.
—No me puedes engañar, Justin. A mí no—se sentó en la silla de enfrente.— Eres como un hermano para mí, te conozco como si lo fuera. Sé que, Cat—le costó un segundo recordar el nombre—te gusta más que las demás.
Continué en silencio.
—Parece mentira que no confies en mi como para decirme que estás enamorado.
—No estoy enamorado.
Soltó una carcajada.
—Cuando la mates me creeré que no la quieres.
—Ella me importa una mierda. El problema es que estoy harto de matar por dinero.
—Yo lo hago porque me gusta y disfruto matando—dijo con ironía.— Joder, Justin a mí tampoco me gusta, pero te has empeñado con que vas a poder salir de esto y sabes muy bien que...
—Una vez que estás dentro, no puedes salir. ¡Lo sé, joder! ¿Pero tú no tienes ganas de salir de toda esta mierda? ¿De ser libre?
—Claro que sí. Pero he aceptado que no puede ser, algo que tendrías que hacer tú. Y enamorarte no te va a servir de nada. La vas a poner en peligro.
—¡Te he dicho que Cath me importa una mierda!—grité.
—Bueno, en ese caso no te importará llevársela a James y que él se encargue de ella.
Me levanté de la mesa, recogí el bol de cereales vacío y lo dejé en la encimera. Salí de la cocina, sin mirar a Luke a la cara.
—¿Por qué no reconoces que te gusta?
Me siguió hasta el salón.
—¡¿Cambiaría algo que lo reconociera?! ¡Nada, joder!—grité.
—Justin...
Su tono cambió completamente. Ahora estaba tranquilo, desde una posición fraternal, intentando relajarme. Apoyó su mano en mi hombro, pero yo lo aparté con rabia.
—¡Nada!—repetí gritando.—Estoy metido en esta mierda hasta el fondo. Y no sé que coño puedo hacer para mantenerla a salvo.
Me dejé caer en el sofá y Luke me acompañó, sentándose a mi lado no sin antes coger una de las botellas de alcohol del armario. De las que solíamos beber cuando teníamos algún problema, lo que quería decir casi a diario. Con Luke compartía los problemas y también las botellas de alcohol.
—¿Y qué ha hecho Cath?—preguntó dando el primer trago.
—¿Qué quieres decir?
—Es extraño que sea ella. Ya sabes, normalmente son los tíos los que se meten en problemas.
Le quité la botella y di un trago.
—Eso es lo que no entiendo. Por más vueltas que le doy, no lo consigo entender. James sólo repite que es especial.
—James y sus rarezas. A veces creo que es mejor así. No saber demasiado sobre su vida.
—A mí me da igual James—le devolví el alcohol.—Sólo me importa qué coño quiere de Cat. No sé cómo alejarla de todo esto. De mí.
—Tal vez no te guste lo que te voy a decir, pero...
—Dilo—ordené, quitándole la botella de la mano para darle un trago.
—Aléjate de ella. No la metas en esta mierda si te importa.
—Suena fácil—solté una carcajada.—Pero tengo hasta ganas de ir al instituto, sólo porque sé que ella estará allí. Esto es una mierda.
—Vete del instituto—me arrebató la botella y bebió dos tragos largos.
—¿Qué quieres decir?
—Deja el instituto. Deja los estudios y será más fácil dejarla a ella.
*****
—¡Ey, Cat!—Sidney me saludó desde la otra punta del pasillo, que se acercaba corriendo hacia mí. —Te llevo llamando desde que has salido de clase. ¿En qué mundo estás, Catherine Blair?
—Eso me gustaria saber.
Cerré la taquilla después de dejar los libros y comencé a caminar con Sidney a mi lado hacia la salida.
—Ahora de verdad. ¿Qué te pasa?
¿Por dónde empezaba? Tal vez podría comenzar diciendo que al llegar al instituto me encontré con Will y comencé a correr. Llevaba evitándole todo el día. Pasé toda la tarde con Justin y no me podía comportar con Will como si no pasara nada, como lo hacía normalmente. Estaba confundida. Realmente confundida. Mi corazón estaba dividido en dos. Una parte pertenecía a Will, a su amabilidad, a su grande corazón. Otra a Justin, por su parte peligrosa, por cómo me hacía sentir y como me sonreía. Me gustaban los dos. No me atrevía a decir que estaba enamorada porque realmente no sabía ni lo que sentía. No era capaz de ordenar mis sentimientos, de llegarlos a entender. Pero supongo que esos eran los locos síntomas del amor.
—A ver, déjame a adivinar. ¿Justin?
Yo sólo asentí.
—Y Will. Estoy hecha un lío. No sé quién de los dos me gusta más.
—¿Y qué más da quién te guste más? Si te gustan los dos, disfruta de los dos.
Comencé a reír.
—¿De qué te ríes?
—Me río porque eso es lo que tú harías. Pero no, yo no soy de jugar a dos bandas. No quiero hacerles daño.
—Eso dicen todas. Pero si te vas con uno, haces daño al otro y viceversa.
—Gracias por el consejo. Me has aclarado las dudas que tenía—dije con ironía.
Pasamos por la puerta que llevaba al exterior.
—No quiero decir eso, aunque sea así. Me refiero a qué no salgas con el que creas que es más débil porque piensas que va a sufrir más si lo dejas. Quédate con el que te haga sentir más.
Justin, pensé.
No quería pensar eso. Él no me convenía. Lo sabía, pero mi corazón seguía insistiendo. Maldita voz interna.
—Parece que vas mejorando en tus consejos.
—Nunca han sido malos. Debes admitirlo.
Las dos reímos. Sabíamos que no llevaba razón. Entonces Sidney se volvió blanca y su expresión se volvió de sorpresa.
—Cat, hablando de Justin y Will, mira allí—señaló con el dedo.
Alcé la vista. Justin empujó a Will, éste chocó contra la pared detrás de él, pero recuperó la compostura y lanzó un puñetazo a Justin en la cara. Él intentó esquivarlo, pero no lo consiguió. Me pareció ver sangre en su labio, pero estaba demasiado atónita como para fijarme en los detalles de la pelea. Comencé a correr mientras Justin le devolvía el golpe, acorralándolo contra la pared y pegándole en el estómago repetidas veces. Justin manaba rabia, lo podía notar en sus ojos, en sus movimientos, en su expresión. Sin embargo, Will no parecía muy afectado y tampoco parecía tener miedo. Podría decir incluso que tenía una leve sonrisa en sus labios. Pero no podía decir si me lo había imaginado o si de verdad sonreía.
Cuando llegué allí, Will se encontraba en el suelo, encogiéndose del dolor, mientras Justin le pegaba patadas por todo el cuerpo.
—¡Para!—me abalancé sobre Justin, rodeándole con mis brazos e intentando alejarle de Will. —¡Justin, para!—grité.
Tenía demasiada fuerza, así que dejé de forzar y lo abracé por el pecho.
—Por favor, Justin.
Miré a sus ojos y capté su mirada. Seguía llena de rabia y odio, era profunda. Mantenía su mirada fija en mí, pero con suavidad. Se había relajado, pero su respiración estaba agitada y parecía cansado. Entones Ryan y Chaz aparecieron y alejaron a Justin de mí.
—Dejadme, joder. Estoy bien—estaba enfadado y se deshizo de su agarre con un brusco movimiento.
Me agaché junto a Will y le cogí la mano, estudiando sus heridas en la cara, haciéndole saber que estaba ahí. Tenía el labio hinchado y manchado de sangre. Y algunas heridas en el ojo también.
—Will—susurré.—¿Estás bien? ¿Qué te duele?
—Tranquila, Cat. Estoy bien—se asomó una leve sonrisa por sus labios.
Se levantó del suelo sólo con dificultad, soltando varios gemidos de dolor.
—Espera que te ayudo.
Pasé su brazo por mi hombro y con la ayuda de Sidney lo levantamos. Entonces apareció mi padre.
—¿Qué ha pasado aquí?
Dirigió su mirada hasta mí, pero no tardó en fijarla en Justin.
—He preguntado que qué ha pasado—repitió, dirigiéndose a mí.
Yo miré a Justin, que estaba preparado para volver a atacar y estaba segura de que se había quedado con ganas de propinarle algunos golpes más a Will.
—¡Justin!
Una voz aguda, apareció en la escena. Lily, y su perrito faldero, Isabella se acercaron a Justin. Lily se abalanzó sobre él, dándole besos delicados en los labios.
—¿Estás bien?
Ella seguía besándole, por lo que me giré para no ver nada más. Y noté la rabia correr por mis venas, cómo si Justin me lo hubiera transmitido. Me daban ganas de arrancarle los pelos a esa perra, pero me contenía porque mi padre estaba allí. Sólo por eso. Pero mis ganas aumentaban incesablemente.
—Catherine, llévate a Will a la enfermería.
Miré por última vez a Justin, que tenía la mirada clavada en mí, al igual que Lily. Y de repente, él se acercó a ella y le devolvió uno de los besos que le había proporcionado. Entonces sí que sentí la rabia correr por mis venas. Lo estaba haciendo a propósito, lo peor era que funcionaba y él lo sabía, utilizándolo para ponerme celosa. Y en se momento, le odiaba. Le odiaba por hacerme quererle más de lo que se merecía.
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO EL CAPÍTULO. || ¡PERDONADME! Perdonadme por tardar tanto en subir, pero he estado muy ocupada el fin de semana y no he podido escribir. He hecho todo lo que he podido.
Esta vez, sí que os tengo que dar las gracias. Fue increíble ver que os gustaba tanto la novela y que, de verdad, no queríais que la cancelara. Estuve sonriendo como una tonta mientras leía todas las recomendaciones, comentarios y demás en Twitter y en el blog. Os quiero dar mil gracias, y aún así me quedo corta. Y no, no voy a cancelar la novela, porque me matarías si lo hiciera y porque después de todo lo que habéis demostrado, os merecéis que siga escribiendo. Gracias, de verdad. Os quiero mucho. <3
Decidme lo que os ha parecido el capítulo dejando un comentario por aquí o un tweet en mi twitter (@Myinfinitelove) y si tenéis alguna pregunta, curiosidad, lo que sea, preguntadme en mi ask. Si queréis que os avise para el siguiente capítulo, decídmelo por twitter.
No hay comentarios:
Publicar un comentario