domingo, 12 de mayo de 2013

Arriésgate conmigo: {21}.

Llegué al instituto quince minutos despúes de subirme en la moto. El trayecto había sido tranquilo, pero no había podido parar de pensar en Cat. En lo que me había dicho Luke. Y en lo que debía hacer. Si todo hubiera ido como había acordado con James, Cat estaría enamorada, habría hecho que confiara en mí y sería capaz de quitarle la vida. Sin embargo, mis planes habían dado un giro de 360 grados. El primer día pensé que sería capaz de matarla. Tenía que hacerlo para conseguir mi libertad y estaba dispuesto a salir de toda esta mierda. Pero me cuestionaba si merecía la pena hacerla sufrir por mi libertad. Porque había empezado a pensar que era un puto egoísta.

Me bajé de la moto, después de aparcarla, y me dirigí a la entrada del edificio. Faltaban unos minutos para que las clases terminaran, así que cogí mi paquete de cigarros y encendí uno de ellos mientras esperaba. Entonces, sonó el timbre y los alumnos comenzaron a salir por la puerta principal. Prestaba atención a todos los que pasaban por allí, esperando encontrar a la persona que buscaba, pero ni rastro. Sólo tuve la mala suerte de ver al único que no quería. Will. Acababa de pasar por la puerta, iba solo, con su móvil en la mano y una expresión seria en su rostro. Alzó la vista y se encontró conmigo. Su mirada cambió completamente y avanzó rápido en mi dirección, guardando el móvil y mirándome de vez en cuando. Estaba a unos metros de dónde yo me encontraba, creía que se iba a acercar a mí, pero pasó de largo, sin dejar de mirarme. 


—¿Tienes algún problema?


Ese tío no me gustaba. No lo conocía y tampoco quería hacerlo. Pero mi instinto me decía que era un cabrón. Tenía algo con Cat y a ella le gustaba él. El típico chico que irá a buscarla a su casa y se llevará bien con sus padres, cuando en realidad lo único que quiere es tirársela. Después llevar a cabo la misma estrategia con otra tía.


—Nada. Sólo me preguntaba que se debe sentir al ser el típico que se tira a todas las tías que ve y que cuando le gusta una chica para algo más que follar, ella ya tiene otro tío. 


Solté una carcajada. ¿Quién se creía que era? 


—No hables de mierdas que no sabes y no metas a Catherine en esto.

—¿Por qué no? Nos la queremos tirar, tanto tú como yo. Es lo único que nos relaciona.
—A ti y a mí no nos relaciona nada.

Se acercó a mí y automáticamente mis manos se cerraron en puños, mis músculos se tensaron y la rabia comenzó a invadirme. 


—¿Me vas a pegar?—preguntó con una media sonrisa en sus labios. —No te tengo miedo, Bieber.


Solté otra carcajada. Me resularía divertido jugar con él.


—Deberías tenerlo, porque te voy a arreglar la cara como no te calles de una puta vez. 

—Te crees que eres el rey del juego cuando ni siquiera te sabes las reglas básicas. ¿Nunca te han dicho que debes conocer a tu enemigo antes de atacar?
—Tengo mis propias normas y te voy a enseñar la primera de ellas como no me dejes en paz. 
—Pareces un novato, Bieber. No me conoces, no sabes quién soy, por lo tanto no sabes de lo que soy capaz. Sin embargo, yo te conozco y sé cuáles son tus puntos débiles.
—No me conoces, pero voy a encargarme de que conozcas mi puño como no cierres tu puta boca y no te vayas de aquí.
—No te hagas el duro, tal vez a Catherine le guste, pero tendrías que hablarle un poco más de tu pasado, ¿no crees?—esa sonrisa seguía en sus labios.—Sé que no eres quién todos creen. 

Lo cogí por el cuello de la camisa con mis dos manos y me fui acercando hacia la pared tras él. 


—Cómo no pares de soltar mierdas por tu boca vas a acabar mal, te lo advierto.


Levantó sus manos, dándose por vencido, así que lo solté. Aún sin alejarme de él, vigilando sus movimientos porque sabía que tenía tantas ganas de pelea como yo.


—Voy a encargarme de que tu zorra me dé el do de pecho cada vez que me la folle—susurró con esa peculiar sonrisa en sus labios.


Le empujé contra la pared e hizo una pequeña mueca de dolor, pero al instante se recuperó y me lanzó un puñetazo a la altura de la mejilla. Intenté esquivarlo, pero fue demasiado rápido. ¿Desde cuando sabía pelear así? Sin detenerme en preocuparme de si tenía sangre en el labio o no, le devolví el golpe, acorralándolo contra la pared. Ya era mío. Lo cogí con el hombro por una mano, para que no se escapara, y con la otra, le pegué repetidas veces en el estómago. Me estaba descontrolando, notaba la rabia en mí, tal y como si fuera por mis venas. Sin embargo, Will estaba tranquilo, con una leve sonrisa en su rostro, ni siquiera intentaba defenderse, cómo si disfrutara de cada golpe que le daba. No me daba el placer de verlo sufrir.

Él llegó al suelo y entonces era mi oportunidad. Le ataque utilizando mis piernas pegándole patadas. En el abdomen, la espalda, el estómago. Se encogía más con cada golpe y su expresión mostraba dolor.


 —¡Para!—Catherine se abalanzó sobre mí, rodeándome con sus brazos e intentando alejarme de Will. —¡Justin, para!—volvió a gritar.


Sabía que ella estaba ahí, pero la rabia me cegaba, concentrándome en un único objetivo. Will. 


—Por favor, Justin—me suplicó Cat en un susurro.


Sentí la pena y desesperación en su voz. Bajé la mirada y me encontré con esos ojos que tanto había echado de menos, que tanto había ansiado de ver. Estaba abrazada a mí, impidiéndome algún movimiento más. Sus ojos entrecerrados y su mirada perdida con un brillo de tristeza, me hicieron reaccionar. Intenté calmar mi respiración, pero estaba cansado. La adrenalina ya no era tan fuerte, se iba estabilizando y mi cuerpo se relajó. Entonces noté unas manos en mí espalda. Chaz y Ryan. Catherine se separó de mí.



—Dejadme, joder. Estoy bien—la rabia y el enfado aún estaban presentes en mí y me deshice de su agarre con un brusco movimiento. 

Cat se agachó junto a Will y le cogió la mano con dulzura, acariciando las heridas que se merecía ese cabrón. Ver aquella escena sólo intensificó mis ganas de matarlo. 

Ella le hizo algunas preguntas que ni siquiera me molesté en entender. Se levantó del suelo con la ayuda de Sidney y Cat y me miró, transmitiéndome el odio que sentía. Entonces apareció el padre de Cat, Jack.

—¿Qué ha pasado aquí?

Dirigió su mirada hasta Catherine, pero no tardó en fijarla en mí. 

—He preguntado que qué ha pasado—repitió, dirigiéndose a mí.

Cat me miró, podía notar el miedo en su mirada. Tal vez porque pensaba que ahora pegaría a su padre o que volvería hacia Will.

—¡Justin!

Una voz aguda, apareció en la escena. Lily y Isabella se acercaron a mí. Lily se abalanzó, dándome besos delicados en los labios mientras cogía mi cara entre sus manos para sujetarme mejor.

—¿Estás bien?—susurró casi en mis labios.

Ella seguía besándome, yo no la apartaba, pero tampoco quería que estuviera ahí. Finalmente me deshice de ella y miré a Catherine, que se había dado la vuelta, mirando hacia su padre. Estaba celosa.

—Catherine, llévate a Will a la enfermería—dijo su padre

Entonces me miró por última vez y supe que era mi oportunidad. Me acerqué a Lily y la besé. Un beso rápido y sin sentimiento. Suficiente para conseguir lo que quería, poner celosa a Cat. Apretó sus puños y tensó su mandíbula levemente. Ella estaba con Will, yo estaría con Lily. Si quería jugar, yo le seguiría el juego.


*****

Había acompañado a Will a la enfermería con la ayuda de Sidney y habíamos dejado atrás a todos los demás. La enfermera le estaba curando la herida del labio y ya le había echado una pomada en los golpes para reducir el dolor. Yo observaba sus muecas y no podía evitar sentirme mal. No estaba segura de que se hubieran peleado por mí, pero ¿por qué si no? No mantienen ningún tipo de relación. 

—Esto ya está—dijo la enfermera recogiendo las gasas y antisépticos que había utilizado.
—Gracias—dije sonriendo.

Entonces se fue y Sidney se levantó despidiéndose. 

—Iré a ver qué tal van las cosas por allí. Cualquier cosa me llamas—dijo dirigiéndose a mí.

Yo asentí y ella cerró la cortina que separaba la camilla, dónde se encontraba Will, del resto de la enfermería. Me volví hacia él y me quedé observándole.

—Supongo que querrás saber qué ha pasado, ¿no?—yo asentí.
—Si estás demasiado mal, puedes descansar y ya hablaremos...

Me cogió de la mano y empezó a reír levemente.

—Estoy bien, Cat. De verdad.

Sonaba sincero, así que dejé que me explicara que había pasado. Acerqué una silla y me senté al lado de Will, cogiéndole la mano, atenta a sus palabras.

Salí del instituto y me lo encontré en la puerta. Quiero llevarme bien con él. Es con el único que no he hablado aún y pensé que sería el momento adecuado. Pero no le caigo demasiado bien, así que empezó a hablarme mal y acabó pegándome.

Fruncí mi ceño, estaba confusa.

—¿Sólo eso? ¿Así sin ningún motivo?
—Lo único que me dijo es que no se fiaba de mí y te mencionó a ti.
—¿A mí?—pregunté.
—Sí—dijo extrañado. ¿Tienes algo con él?
—No, no, nada—contesté nerviosa.

Sacó el único tema del que no quería hablar, por el que le había estado evitando todo el día.

—¿Seguro que no es por eso por lo que me has estado evitando?
—No te estaba evitando, Will—intenté sonar convencida de mí misma.
—Cat, sólo te pido que no me mientas.
—Yo...

No sabía qué decirle, no quería que se enfadara conmigo, pero tampoco mentirle. Por experiencia propia sabía que era una mierda. 

—No me enfadaré si eres sincera.
—Sólo nos besamos—lo dije rápido y sin mirarle a los ojos, jugando con mis manos, entrelazando mis dedos.—Pero no volverá a pasar, él no me conviene y menos despúes de esto.
—Él es peligroso para ti, no quiero que te pase nada malo. 

Una punzada se clavó justo en mi corazón. Él era tan bueno y amable conmigo, y yo sólo era capaz de mentirle a sus espaldas, de besarme con otro mientras estaba con él. 

—Lo siento...—dije arrepentida.
—Ey, —me cogió de la barbilla delicadamente y me hizo mirarle—está bien, ¿sí?

Yo asentí y él se inclinó para besarme en los labios. Sonreí y entrelazó nuestros dedos, dedicándome una de sus mejores sonrisas. 

—Sólo dime una cosa, ¿te gusta Justin?

Sabía que las palabras que saldrían de mi boca no eran las que él esperaba escuchar. Pero no quería hacerle daño, no quería perderlo. 

Negué con la cabeza, mientras me mordía el labio. 

—Sólo tú. 

Él me sonrió y me indicó que me tumbara a su lado con leves golpecitos en la camilla. Y le hice caso, me tumbé con él, apoyando mi cabeza sobre su pecho siguiendo los latidos de su corazón.

Entonces supe que me estaba decantando entre Will y Justin. Justin me necesitaba. Sin embargo yo estaba con Will, porque sabía que era lo que me convenía. Sabía que él podría ofrecerme estabilidad y una relación más tranquila. Y aunque la locura y el peligro que Justin aportaba a mi vida, me hacía sentir completa, todos esperaban que Will fuera mi elección. Mis padres. Abby. Sidney. Incluso mi hermano Matt. 

 Y esa era la triste realidad. Lo que necesitaba, no era lo que quería. Así que otra vez intentaba encontrarle respuesta a una pregunta que era incapaz de contestar con total seguridad. Por la simple razón de que no me decidía entre el corazón y la mente. Porque como alguna vez me habían dicho, no escogemos lo que necesitamos, si no lo que queremos. Y sólo quería asegurarme de que escogía la opción correcta.

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Algunas me habéis pedido maratón y, aunque ahora entramos en temporada de exámenes, me esforzaré para sacar tiempo libre y escribir. Aunque no os prometo nada, de momento, la idea está presente y espero poder hacer maratón pronto. Mil gracias por leer y comentar. Sois increíbles, de verdad. Os quiero mucho. <3

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