lunes, 20 de mayo de 2013

Arriésgate conmigo: {22}.

Llevaba algunos minutos buscando por los pasillos del instituto a Justin. Estaban casi vacíos. El horario de clases ya había terminado, por lo que las únicas personas que habían eran profesores que se quedaban en reuniones o a corregir exámenes de última hora. Doblé el pasillo que llevaba a las pistas de baloncesto y atletismo, cuando vi a Sam saliendo de una de las clases, cerrando la puerta con llave. 

—¡Sam!—grité. 


El se giró y con una sonrisa en sus labios, se acercó a mí mientras guardaba las llaves en su cartera de piel. 


—¿Puedo ayudarte en algo, Catherine?

—Sí, bueno... En realidad, no tienes que responder si no quieres. Es simple curiosidad. 
—No te preocupes. Confío en qué será una pregunta adecuada.

Sonrió de nuevo, transmitiéndome algo de tranquilidad. Era extraño porque ahora tenía más confianza con él, desde que me contó lo de sus padres, pero aún así seguía teniendo el mismo efecto sobre mí.  


—Verás, he estado pensando sobre lo que me dijiste de tu madre y de tu padre... y me preguntaba, qué sentiste cuando supiste que tu madre te estaba mintiendo. 


Se quedó callado durante algunos segundos, pensando en la respuesta.

—¿Te refieres a algo en concreto? Porque sentí muchas cosas en aquel instante, pero estoy seguro de que tú estás interesada en un sentimiento específico, ¿me equivoco?
—No—negué con la cabeza sorprendida—. ¿No la odiaste por un momento? Quiero decir, estuvo más de 20 años ocultándote la verdad sobre tu padre y ni siquiera le sirvió la muerte para ser sincera. 
—Si te digo la verdad, la odié. Fue por un momento y me arrepiento, porque cómo tú has dicho, me ocultó la verdad, pero me di cuenta de que lo hizo por mí. 
—Te pareces a mi padre, que no te siente mal.

Él se echó a reír.


—¿Por qué si se puede saber? 

—Él siempre me dice que todo lo que hace, lo hace por mí. Incuso aunque yo no esté de acuerdo.
—¿Y tú no te lo crees? 
—Claro que no—respondí inmediatamenTe.
—Pareces muy segura, ¿qué te hace pensar que no le importas?
—Tengo mis motivos para pensarlo.

Pensé en las veces que me había pegado y después me había dicho que me quería. Y no sólo eso, sino muchos otros hechos que me habían demostrado cómo era mi padre. No era que no le importara, era que no le importaba tanto como a mí me gustaría. 


—Parece que no voy a hacerte cambiar de idea.

—Inténtalo. Explícame porque crees que lo hizo por ti. Sigue siendo una mentira y las mentiras nunca son buenas. 
—Yo creo que hay dos tipos de mentiras. Las malas, que son las que hacen daño, y las buenas, que pueden protegernos. 

Se notaba que había pensado mucho sobre el tema. Era cómo si supiera exactamente que palabras utilizar, cómo si ya lo hubiera ensayado.


—Preferiría vivir creyendo que mi padre está muerto. No me habría pasado noches en vela, pensando por dónde encontrar respuestas a mis preguntas. Todo habría sido más fácil.


También habría sido más fácil vivir creyendo que Matt había tenido otra muerte. Ahora todo era diferente. Nunca me había tenido que preocupar por averiguar quién lo había hecho. Pensar que había sido Sam era más fácil. La lista de preguntas había aumentado y las respuestas que tenía no eran las adecuadas. 


—¿Pero no quieres saber quién es tu padre? ¿Tal vez tus hermanos?

—No lo sé, la verdad. ¿Nunca has escuchado eso de tener miedo a lo desconocido? Tal vez mi madre tenía sus razones para no contármelo. Puede que mi padre no sea la persona que espero encontrar. 
—Creo que no te voy a convencer, pero deberías buscarlo y si necesitas ayuda, —hice una pausaaquí me tienes. 
—Está bien. Gracias, Catherine. 

Noté que iba a abrazarme, pero no lo hizo y se formó un momento incómodo entre nosotros. Así que me lancé y le abracé, rodeándole la cintura y apoyando mi cabeza en su pecho. 


—Gracias a ti, Sam. 


Al principio permaneció inmóvil, sorprendido por mi acción. Y yo también lo estaba. Estaba sorprendida de haberlo hecho. Pero finalmente aceptó el abrazo. Me separé de él y me despedí. 


—Adiós. 


Caminé a un paso normal hasta que me aseguré de que no me veía y empecé a correr. Estaba muerta de vergüenza. ¿Qué había sido eso? A saber qué pensaría. Tal vez que me gustaba o algo por el estilo, pero no era para nada mi tipo. Además, ya tenía bastante con dos. No quiero más chicos en mi vida.


Empujé la puerta que llevaba al exterior y busqué algún rastro de Justin. Pero no estaba. No estaba por ningún lado. Entonces vi a Lily y automáticamente pensé que él estaría con ella. Miré en la dirección de la que venía y allí estaba. Apoyado contra la pared, con su cazadora de piel negra y un cigarro en su boca. Me acerqué hacia él cabreada. Odiaba verlo con ella. 


—¿Qué haces aquí?—preguntó él.


Abrí la boca para comenzar a hablar, pero él me interrumpió, contestándose a él mismo. 

—Oh, ya sé. Will se cansó de ti y vienes a suplicarme que te de un poco de diversión, ¿verdad?

—Te daría el gusto, pero es que veo que ya tienes a tu perra personal rondando por aquí.

Soltó una carcajada y tiró el cigarrillo al suelo, apagándolo con la suela de su zapato.


—¿Así qué vas a jugar a eso, nena?
—Eres tú el que comienza los juegos, Justin.
—Tengo que reconocer que me lo pasé bien con tu amigo, pero me quedé con ganas de más, siendo sincero. 
—¿Y lo dices así?—dije incrédula.
—¿Quieres que haga una fiesta, te invite y lo celebre? Deberías agradecerme que le diera una paliza. Se la merecía. 
—Oh, bien. ¿Y según tú por qué se la merecía? ¿Por intentar llevarse bien contigo?
—¿Intentar llevarse bien conmigo? Nena, ese cabrón en ningún momento lo ha intentado. 
—Tampoco le has dado la oportunidad.

Él rió de nuevo. 


—No quiere ninguna oportunidad de mierda. 

—¿Sabes qué? Me da igual lo que pienses. Sólo he venido para saber que pasó según tú. Así que explícate.
—Seguramente te habrá comido la cabeza y no te creerás nada de lo que te diga, pero él empezó provocándome.
—No me ha comido la cabeza—repliqué—, pero ¿de verdad quieres que me crea eso?
—Si no te vas a creer la verdad, me invento cualquier cosa y te pierdo de vista.

Y se dio media vuelta dejándome sola. Di unos pasos y me puse delante de él. A sólo unos centímetros. Su mirada ausente, serena, pero distante, captaba cualquier cosa menos a mí.


—¿Por qué eres así? 


Seguía sin mirarme a pesar de que yo estaba tan cerca, que podía apreciar los distintos tonos miel en los iris de sus ojos. Lo cogí con delicadeza por la barbilla y le hice mirarme. Clavó sus ojos color miel en los míos, acelerándome el corazón con esa mirada tan profunda. 


—No me ignores cuanto te hablo, Justin.

—Por que nací así. Si te gusta bien y si no te gusta te jodes.

Volvió a irse, pasando por mi lado y rozándome el hombro con su brazo, balanceándome levemente. Yo  sólo cerré los ojos, intenté relajarme y volví a intentarlo de nuevo. Lo alcancé y le cogí la mano, atrayéndole. Noté miles de escalofríos a través de mí con el contacto de mi piel con la suya. Él resopló, rodó sus ojos y finalmente accedió, volviéndose hacia mí.


—¿Por qué eres así conmigo? Estamos bien y de repente te comportas como un gilipollas. 

—¿Y de qué serviría ser diferente? No conseguiría nada—se soltó de mi agarre, pero se mantuvo frente a mí.
—Ayer eras diferente. Ayer éramos diferentes. Nosotros. ¿Por qué no podemos ser siempre así? 
—Te lo explicaré de otra forma... ¿Entre un asesino y un tío que te trata bien con quién te quedarías? ¿Entre Will y yo con quién te quedas?
—Justin, no lo digas así...—susurré.
—Es así como es, pero tú no ves la realidad. Te crees que puedo darte más, pero no puedo. Este es mi mundo, este soy yo. Y entiendo que lo elijas a él. 

Bajé la mirada al suelo. Sabía que llevaba razón, pero me negaba a verlo de esa forma. Para mí él no era un simple asesino cómo el creía. Para mí era mucho más que eso. 

—Porque aunque sea un cabrón y no me guste, puede protegerte y mantenerte a salvo. Algo que para mí es muy difícil.
—Pero tú puedes darme muchas cosas que él no puede—le miré a los ojos, intentando gritarle con la mirada todo lo que no podía decirle con palabras
—No, nena. Ya tengo mi decisión tomada y no me vas a hacer cambiar de idea. No hago nada aquí. 
—¿Qué quieres decir con qué no haces nada aquí?—pregunté extrañada.
—Quiero decir que me voy del instituto.  

Sus palabras dieron un vuelco a mi corazón.

—No puedes irte...
—Ya he hablado con tu padre, no hay ningún problema—me cortó él.
—El instituto es el único sitio en el que coincidimos, Justin...—mordí mi labio inferior.
—Entonces supongo que esto es un adiós.

Y durante los siguientes segundos no dije nada. No podía decir nada. ¿Qué iba a decir? ¿"Me alegro de que te vayas, espero que te vaya bien"? ¿"Preferiría que te quedarás pero respeto tu decisión"? Lo único que se me ocurría era rogarle que no se fuera, pero era tan orgullosa que prefería dejarlo ir que admitir lo que sentía por él. 

La verdad es que no me sorprendía que se fuera. Me sorprendía que áun no lo huberia hecho. A él los estudios le dan absolutamente igual, pero había algo, que desconocía, que lo había retenido aquí hasta ahora. 

—No me mires así—se acercó a mí y me abrazó.

 Yo le rodeé con mis brazos, apoyando mi cabeza en su pecho, siguiendo el latido de su corazón, respirando su aroma por lo que parecía ser la última vez.

—Que al final hasta te voy a echar de menos, nena.



RT AQUI SI HAS LEÍDO EL CAPÍTULO. 

Decidme lo que os ha parecido el capítulo dejando un comentario por aquí o un tweet en mi twitter (@Myinfinitelove) y si tenéis alguna pregunta, curiosidad, lo que sea, preguntadme en mi ask. Si queréis que os avise para el siguiente capítulo, decídmelo por twitter.

Sé que no es uno de los mejores capítulos que he escrito, pero espero que no esté demasiado mal. Os prometo que los próximos serán mucho mejores. Cada vez recibo más visitas en el blog por capítulo, pero siguen habiendo casi las mismas lectoras comentando. La cosa es que a las lectoras fantasmas, os animo a salir a la luz y aunque sea dar un RT al tweet de arriba. (¿Por favor?)

Me gustaría que me dijeráis si hay algo que cambiarías de la novela, que esperáis o queréis que pase. Sin vosotras la novela no sería nada, por lo que os agradecería que me dieras vuestra opinión. 

Como sabéis, no me puedo ir sin daros las gracias por todo. Por leer, por los comentarios, visitas, RTs... TODO. Porque cada vez me sorpendéis más con los comentarios y las cosas que me decís. 

Os quiero muchísimo. Besos. <3

6 comentarios:

  1. Me he leído tu novela en menos de un día :''''') me quede hasta las 3 y pico ayer (estoy enferma así que, aprovecho.) Y es genial jo, me he enamorado jkasdhkdhhkasj Dios, en serio, me encanta. Yo he empezado una, por si quieres leerla :33333 en fin, sigue así, escribes genial.

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    1. Muchísimas gracias, cielo. Espero que ya estés mejor. Ya me pasaré por tu novela, a ver qué tal. Seguro que es genial. Un beso, preciosa.

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  2. OH DIOS MIO
    ME HE PASADO TODA LA TARDE LEYENDO LA NOVELA ENTERA
    EN-TE-RA
    Porque por mi TL no paraban de pasar tweet con # de ''#ArriésgateConmigo''
    entonces yo, curiosa ví más tweets y un enlace que me condujo aqui y..
    AQUÍ ESTOY!
    Hhahha
    siguiente ''nena'' e.é
    Besoos:**

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado, asdfghjkl. Un beso, preciosa.

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