sábado, 30 de marzo de 2013

Arriésgate conmigo: {15}.

Cat dormía plácidamente en la cama, arropada por las finas sábanas blancas que dejaban al descubierto parte de sus piernas. Seguíamos abrazados tal y como nos habíamos dormido, sólo que ahora ella se apoyaba en mi pecho desnudo y yo rodeaba su cintura con mi brazo, atraiéndola hacia mí. Sus labios entreabiertos aumentaban mis ganas de besarla como anoche. Debía admitirlo, besaba jodidamente bien y se ponía muy sexy cuando la hacía enfadar y sus mejillas se sonrojaban repentinamente. Realmente no me habría importado nada habérmela llevado a la cama. Es más, tal vez antes de llevar a cabo el plan que tenía con James, podría hacerlo. 

Me quedé observando a Cat, escuchando el ritmo de su respiración, hasta que sonó mi móvil sobresaltándome. Con delicadeza, la aparté hacia a un lado y la dejé durmiendo apoyada en la cama. Se removió un poco y se dio la vuelta para seguir durmiendo. Yo me acerqué a mi cazadora, dónde había guardado el móvil la noche anterior y miré la pantalla. Era James. 


—¿Qué quieres?—pregunté de mal humor, saliendo al pasillo y cerrando la puerta con cuidado detrás de mí. 


Nunca me había llevado bien con James y sabía que si llamaba era para algo en especial, era realmente extraño que dedicara unos minutos de su preciado tiempo para hablar con uno de sus trabajadores.


—¿Te he despertado?—preguntó él.—Lo digo por tu mal humor.


 Me lo imaginaba con una sonrisa burlona en su cara. 


—No—contesté monótonamente—. ¿Para qué me has llamado, James?

—Para nada en especial. Simplemente quería saber cómo te iba. 
—¿Te refieres a lo que hablamos?
—¿A qué me referiría si no? Sabes que te aprecio, pero digamos que no me importa mucho cuantas tías te hayas follado en las últimas noches.

Bufé. James siempre con sus comentarios que me sacaban de quicio. Desde que lo conocí, mi sueño había sido propinarle un buen puñetazo en la cara que aclarara sus ideas. 


—Bien.

—¿Bien? ¿Seguro que va bien? 
—¿Porqué no iba a ir bien? Te dije que iba a funcionar. Unas sesiones de besos, unas cuantas miradas.  No va a tardar mucho en confiar completamente en mí.
—Me alegra escuchar eso. Sabía que podía contar contigo para este trabajo... especial.

A pesar de que no podía verlo, sabía que estaba sonriendo.


—Has mencionado muchas veces que era especial, pero nunca me has dicho porqué.

—Limítate a ocuparte de lo que te corresponde y estar preparado para cuando te avise para llevar a cabo la segunda parte del plan.

Su tono era serio y frío, como solía serlo. A veces intentaba ser amable, hasta que salía el verdadero carácter de James, que era el que le definía.


—Me gusta hacer mi trabajo bien, James. Tú lo sabes. Y me gusta conocer a mis víctimas.

—Lo sé, pero creo que te estás interesando demasiado por ésta en especial, ¿no crees?—Hizo una pausa, pero sabía que no esperaba que dijera nada, por lo que me mantuve callado.—No es de tu incumbencia lo que le pase a esa pequeña zorra. 
—Esa zorra puede hacer lo que quiera con su vida, no me importa lo más mínimo y tú lo sabes.

—No estoy tan seguro de eso, dudaste cuando te ofrecí el trabajo.

—Dudé porque aún no entiendo que tiene que ver ella en todo esto. No creo que tenga nada que ver con tu tipo de negocios. 
—Tal vez es otro tipo de negocio, el cuál a ti no te incumbe. Ocúpate de que los encantos de la pequeña Catherine Blair no te afecten en tu trabajo y céntrate en tu objetivo. Haz que confíe en ti sin que sospeche nada y tráemela cuando te avise. 
—Tengo claros los objetivos. Sé cómo hacer mi trabajo.
—Sé que sabes como hacerlo, Bieber. Y la última cosa—hizo una breve pausa—no quiero que le hagas daño hasta nueva orden.

Y colgó.


Cerré los ojos por un segundo. ¿Cómo había llegado a meterme en esta mierda? Ni yo lo sabía. Lo único que me animaba, era pensar que James después de llevarle a Cath, me dejaría libre y podría olvidarme de todo esto. Sin embargo, esa idea no me tranquilizaba del todo. ¿Por qué Cath? Normalmente mis trabajos consistían en acabar con los tíos que engañaron en negocios a James. Él negociaba y los que trabajábamos para él, como Luke o yo, nos encargábamos del trabajo sucio. Era cruel, pero la vida era así. Cruel e injusta.  Lo que fuera que relacionaba a Cath con James, era algo más que dinero, de eso estaba seguro, pero no se me ocurría nada por lo que ella pudiera estar involucrada en mi mundo.


*Narra Catherine*


Abrí los ojos. Parpadeé un par de veces hasta que recordé que no estaba en mi cama y tampoco en mi casa. Miré a mi alrededor. Justin no estaba allí, sin embargo se escuchaban voces fuera en el pasillo. Pensé que tal vez era él. Y sin poder evitarlo, imágenes de la noche anterior y de los besos en el callejón detrás del motel, vinieron a mí. Me volví a tumbar en el colchón y me tapé con la fina sábana por encima de la cabeza. Me había sonrojado y mordiéndome el labio inferior mientras negaba con mi cabeza, intenté retirar esos pensamientos de mi cabeza. Si se enteraran mis padres me matarían, eso era seguro, pero no tenían porque enterarse. Me estaba acostumbrando a ocultarles cosas y no se me daba mal del todo. 


La puerta se abrió y Justin apareció por ella. Abrí la boca para darle los buenos días, pero la cerré sin decir nada, mordiendo mi labio inferior. Nuestras miradas se encontraron en un principio, pero él desvió la suya hacia el suelo. Estaba enfadado, podía verlo. Me senté en la cama y me quedé observándolo. Fue hasta su cazadora y guardó el móvil que llevaba en la mano en el bolsillo derecho.



—¿Dónde estabas?—pregunté yo con delicadeza, intentando tranquilizarlo y darle a entender que no tenía porque pagar su enfado conmigo, pero no dijo nada—.Me he despertado y no...

—Estaba hablando por teléfono—me cortó él—. ¿También quieres que te explique de qué y con quién estuve hablando?
—Parece que alguien no ha dormido muy bien—dije en tono de queja.

Me levanté de la cama con la mirada de Justin clavada en mí


—Ha sido gracias a ti—me dedicó una falsa sonrisa.

—Que extraño que tenga yo la culpa—dije con ironía.
—Te mueves demasiado, nena. 
—Podrías haber dormido bien si me hubieras llevado a mi casa y no a este motel de mierda—reproché.
—Tal vez si te mueves tanto seas buena en la cama—dijo ignorando mi comentario.Podemos probar la próxima vez—se acercó a mí igual que las últimas veces.
No habrá próxima vez.
—Eso dicen todas al principio, luego me convierto en su droga—me guiñó un ojo con una sonrisa provocadora en sus labios

Solté una carcajada por su comentario. 

—No soy igual que todas entonces. 
—Lo veremos.

El silencio reinó en la habitación. Mantuve mi mirada en la de Justin y me mordí el labio inferior. Estaba demasiado cerca y se pasó la lengua por sus labios igual que hacía siempre antes de besarme. Era malditamente sexy.


—¿Qué... qué hora es?—Tartamudeé, desviando la mirada hacia mis pies. 


Justin miró el reloj que llevaba en su muñeca y sonrió de esa forma tan suya.


—Te da tiempo de darte una ducha rápida y estar lista para irnos en 10 minutos.


Me miró aún con esa sonrisa en sus labios. Yo suspiré mientras asentía con mi cabeza entrando en el baño. El espejo reflejaba mi pelo alborotado y mis mejillas sonrojadas. Me mordí el labio una vez más y me desnudé para entrar en la ducha. Tras 5 minutos, salí,  me puse el uniforme del instituto, me arreglé el pelo como pude y volví  a la habitación donde me esperaba Justin.


—¿Lista?

—Lista—dije asintiendo.

Después de aquello todo pasó bastante rápido. Justin fue a dejar las llaves de la habitación a recepción y nos montamos en la moto dirección al instituto. Al llegar allí, quité los brazos alrededor de la cintura de Justin y me bajé de la moto.


¿Estáis saliendo juntos?—preguntó Justin.


Seguí su mirada y me encontré a Will. Estaba hablando con Abby y Sidney en la puerta del instituto, se unió a ellos Ryan y Chaz que llegaron juntos. 


—No—miré a Justin, éste rió—. ¿Por cierto os conocíais de algo antes de que lo vieras aquí?

No, de nada. Pero dile de mi parte que no ponga esa cara de gilipollas cuando te ve. Se le nota demasiado que le gustas.
—¿No puedes simplemente callarte por una vez?

—Si mejor que me calle, porque tal vez se enfadaría si supiera de—se acercó a mítus calentones conmigo—susurró en mi oído.


Le fulminé con la mirada y él me respondió con una sonrisa.


—No me mires así, nena. Sabes que tengo razón, no le sentiría muy bien que se lo dijera, ¿no crees?

—No le vas a decir nada, Justin. 
—¿Qué me vas a dar para que no lo haga?
—Un puñetazo, gilipollas. 

Comencé a caminar hacia Abby, Sidney, Will, Ryan y Chaz, Justin me persiguió dejando su moto aparcada tras nosotros.


—Me encanta que te enfades—susurró en mi oído.


Me estremecí ante su voz, él avanzó rápido dejándome por detrás, llegando a saludar primero, no sin antes compartir una mirada con Will. Yo comencé a caminar de nuevo y llegué hasta ellos. Will fue el primero que me saludó con un beso en la mejilla y un abrazo.


—Buenos días, pequeña. 


Yo le sonreí, aún sabiendo que teníamos la mirada de Justin clavada en nosotros. Me separé de él y fui a saludar a Ryan, el que me abrazó al igual que Chaz. Después me acerqué a Sidney que me esperaba con una sonrisa.


—Luego me cuentas con detalles lo que ha pasado entre tú y Justin—me dijo en un susurro que sólo pudimos escuchar ella y yo.

—Nosotros no...
—Oh, y tanto que sí—me cortó ella.

Entonces miré a Abby, que estaba un poco separada de nosotros. No había hablado con ella desde nuestra última conversación en el baño, de la que salió bastante cabreada. 


—Lo siento—dijo ella.


Y me abrazó.


Al principio, me quedé quieta, sin saber realmente que era lo que acababa de pasar, pero unos segundos después le devolví el abrazo.


—Tengo que disculparme yo. No debería meterme en los asuntos que no me incumben.

—No digas tonterías, Cat. Perdóname por reaccionar así. Y gracias por hacerme darme cuenta de que era lo que me pasaba—sonrió—. Bueno, y también por hacerme darme cuenta de que me molesta un poco que me digan la verdad.

Las dos reímos levemente. Era verdad. A Abby le molestaba que le dijeran la verdad, y más aún si ella no lo aceptaba y no quería darse cuenta de la realidad.


—¿Sólo un poco?—fruncí el ceño.

—Está bien, bastante. 
—Y la puerta del baño no tenía la culpa—añadí yo.
—Lo sé, tendré que pedirle perdón también a ella.

Las dos reímos más que antes y los demás nos miraban con expresiones de duda. Pensarían que estábamos locas hablando de pedirle perdón a una puerta de baño. Estaba segura de que lo pensarían.


—Cat, ¿esa de ahí es tu madre?—dijo Will.

—Es imposible, ella no...

Me giré y estaba ahí, mirando de un lado a otro, buscando a alguien. Comencé a andar hacia ella, sintiendo la mirada de todos sobre mí. Estabas de espaldas, por lo que no pudo ver que me acercaba a ella. 


—¿Mamá?—pregunté.


Ella se giró, tenía los ojos húmedos y rojos de haber llorado. 


—Oh, dios Catherine—me abrazó de repente y echó a llorar—. Creía que te había pasado algo.

—¿Qué haces aquí?

Se secó las lágrimas que caían de sus mejillas y se alejó de mí.


—Estaba buscándote. Al ver que ayer no llegabas, me preocupe. Te llamé al móvil, pero no lo cogiste. Llegó la noche y seguías sin aparecer. Entonces, Joseph y yo comenzamos a buscarte—hablaba rápido y su voz temblaba de vez en cuando—. Pensé en llamar a la policía pero Joseph dijo que estarías bien.

—¿Y papá? ¿Él no hizo nada?
—Verás, Catherine. Tu padre aún no ha vuelto—su rostro adaptó una expresión más seria.
—¿Aún no ha vuelto?—mi madre negó con la cabeza—. Dijiste que iba a estar de vuelta ayer por la mañana, sin embargo no ha vuelto aún. ¿Piensas decirme dónde ha ido en realidad?—pregunté atónita, dándome cuenta de que me había mentido una vez más.
—Cómo te dije fue a una reunión.
—¿Al país de al lado? Porque no entiendo que lleve tres días sin aparecer.
—Tuvo que viajar, eso es todo.
—Sois increíbles. Tanto tú como papá.

Me di la vuelta para irme. Tenía clases en quince minutos y debía ir a recoger los libros a la taquilla. Y aunque eso no me importara demasiado en esos momentos, era una excusa para irme.


—Catherine, aún no me has contado dónde estuviste ayer—la voz de mi madre me paró. 

—Trabajo—me giré
—¿Trabajo?
—Sí, trabajos del instituto.
—¿De verdad quieres que me crea eso?
—¿Y tú de verdad quieres que me crea que papá está en una reunión?

Me giré de nuevo intentando irme de nuevo. No aguantaba un segundo más esta conversación.


—Soy tu madre. Tienes que contarme la verdad.


Esta vez su voz no fue la que me paró, agarró mi brazo con su mano, volviéndome hacia ella.


—Ya te lo dije mamá. Si tú no eres sincera conmigo, yo no lo voy a ser contigo.


Me solté de su agarre y avancé rápida hasta la entrada del instituto. Antes de entrar, pasé por el lado de Abby, Sidney, Will, Ryan, Chaz y Justin, que permanecían en el mismo sitio, observando la discusión entre mi madre y yo. Sabía que alguno de ellos me había seguido, pero no sabía quién. Llegué a mi taquilla y di golpes en ella. Me daba igual que la gente mirara, que pensaran que era agresiva o tal vez que estaba loca por andar por el pasillo pegando a taquillas, estaba furiosa y necesitaba descargar mi rabia con algo. 


—¡Ey, ey! ¡Cat, para!—era la voz de Will, detrás de mí.


Me atrapó entre sus brazos, cogiéndome por detrás de la cintura y me inmovilizó. Después me cogió de la mano, caminamos hasta un rincón del pasillo dónde no había tanta gente y me soltó.


—¿Qué ha pasado ahí fuera?

—Todo está mal, Will—mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas que amenazaban con salir. Me lancé a su pecho y él me abrazó con sus brazos, rodeándome y haciéndome sentir algo mejor.
—¿Cuál es el problema?
—Mis padres ellos son el problema—me separé de él. Había comenzado a llorar.
—¿Aún no has hablado con tu padre?—preguntó él, cogiéndome la cara entre sus manos, secándome las pequeñas lágrimas que se deslizaban por mis mejillas.
—Lo habría hecho si hubiera podido, pero parece que ha desaparecido.
—¿Desaparecido?
—No lo sé. Desde que discutí con él, no lo he vuelto a ver. Comienzo a pensar que tal vez por mi culpa ha discutido con mi madre y se han divorciado, yo que sé.
—¿Le has preguntado a tu madre?

Su voz era tranquilizadora y suave, y eso me calmaba, devolviéndome la respiración normal.


—Dice que está en una reunión.

—¿Y por qué no la crees?
—¿Qué reunión dura tres días?—pregunté yo.
—Tienes razón. Pero tal vez, han tenido problemas y la reunión se ha alargado o algo así—me sonrió—. No te preocupes, todo irá bien.
—Ese no es el problema, mi padre realmente no me preocupa demasiado. Es el hecho de que mis padres me mientan continuamente.  
—¿Y cómo sabes que lo hacen? Tal vez te dicen la verdad pero tú...
—No—le corté yo—. Conozco a mis padres. Sé cuando mienten y cuando son sinceros. En eso no te puedo dar la razón. 
—Entonces, en ese caso no puedo hacer nada. Pero no te preocupes tanto, ¿vale?—me dio un beso en la mejilla y yo no pude evitar sonreír.
—Está bien. Intentaré no preocuparme tanto.
—Esa es mi chica.

Me dio un dulce y suave besos en los labios que despertó las mariposas en mi estómago, pero también las imágenes de Justin en mi cabeza. Me desconcertó al principio esa reacción y Will lo notó.


—¿Todo bien?—preguntó preocupado.

—Genial—le dediqué una sonrisa y besé sus labios.

Sonó el timbre que indicaba el comienzo de la primera clase del día.


—Me tengo que ir. Nos vemos luego.


Besó mi frente, depositando un dulce beso en ella y se despidió con una sonrisa que me hizo sonreír.


Tras unos segundos, viendo como se iba por el pasillo fui a coger los libros para la primera clase. Abrí la taquilla y cayó algo de ella. Extrañada, me agaché a coger lo que había caído. Era un sobre rojo. Al cogerlo, me di cuenta de que había algo dentro.


Era una foto. Un cuerpo en medio del bosque, magullado y cubierto de sangre y heridas por todo el cuerpo. Parecía un hombre, pero la verdad era bastante difícil de diferenciar. ¿Por qué tenía yo esta foto? No entendía nada. Hasta que giré la fotografía y leí lo que habían escrito en la parte de atrás. Me estremecí y me llevé la mano a la boca, de repente sentí un vacío en mi pecho.


"Cómo duele que te escondan cosas de la gente que amas, ¿verdad? Agradéceme que te enseñe la última foto de tu querido hermano, zorra."



RT AQUÍ si has leído este capítulo, por favor. No seáis lectoras fantasmas. | Sí, oficialmente ha empezado el drama. Seguramente tendréis muchas dudas, pero se irán resolviendo en los próximos capítulos. Aún así, podéis preguntarme en mi ask: http://ask.fm/myinfinitelove o en mi twitter (@Myinfinitelove). Decidme que os ha parecido, por favor. Vuestra opinión es muy importante para mí.  

Quería deciros que sois increíbles. He recibido muchos comentarios en estos últimos capítulos y he tenido mil visitas en tres o cuatro días. Increíble. Mil gracias, de verdad. Gracias por leer y por los comentarios que me alegran el día. Os quiero. <3



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