Levanté mi mano lentamente y acaricié su mejilla, bajando por su mandíbula hasta llegar a sus labios. Se me escapó otra leve sonrisa y deposité un suave beso su pecho desnudo con delicadeza. No pareció immutarse, estaba profundamente dormido.
Abandoné la cama deshaciéndome de su brazo alrededor de mi cintura. Puse un pie en el suelo y me estremecí ante el contacto con el suelo frío. Estiré los brazos soltando un largo bostezo y saqué la otra pierna de las sábanas colocando el pie al lado del otro. Dormir con tejanos no era para nada cómodo. Con cuidado, salí de la cama y me agaché a recoger los tacones tirados en la otra punta de la habitación. Caminé hasta la puerta y haciendo el menor ruido posible, la cerré.
Me giré y vi a Luke tumbado en el sofá viendo la televisión.
—Buenos días, Catherine.
No llevaba camiseta, por lo que sus músculos se marcaban contrastando notablemente con los pocos tatuajes marcados en su piel pálida. Esbocé una sonrisa.
—Buenos días, Luke.
—¿Justin sigue durmiendo?—asentí con la cabeza—. Entonces aprovecharé para darte las gracias.
—¿Las gracias?
Fruncí el ceño sin acabar de entender lo que decía. Tal vez era que aún estaba demasiado dormida o el dolor de cabeza que tenía. Pero no se me ocurría ninguna razón por la que debía darme las gracias. Me acerqué más a él, que se levantó caminando hacia la cocina.
—¿Te apetece algo?—preguntó.
—No, gracias.
Sacó de la nevera unos huevos y una sartén del armario superior, que puso al fuego. Yo me senté en uno de los taburetes que había alrededor de la encimera, después de dejar los tacones en el suelo. Esperando a que me explicara la razón por la que me había dado las gracias.
—Justin ha cambiado.
Sacudí mi cabeza, inundada por la confusión.
—¿Cambiado en qué sentido? Porque anoche... en el callejón, no parecía muy cambiado.
—No le culpes por eso. Debería haberlo hecho yo, pero él me ayudó.
—Así que tú también trabajas...
—Para James. Sí, matamos por dinero—dijo con una alegría irónica, acabando la frase por mí.
—No lo entiendo. Si tanto odiáis hacer esto, ¿por qué no lo dejáis? ¿O por qué aceptáis hacerlo?
—No es tan fácil tratar con la mafia.
Esa palabra me retorció el estómago.
—Una vez que estás dentro, es imposible salir.
"Imposible salir", si alguna vez me había planteado que Justin dejara la vida que llevaba, ahora sabía que era imposible.
—¿Y cómo acabásteis trabajando para él?
—Veo que Justin no te ha explicado nada, ¿verdad?
—Algo por encima, pero no—dije negando con la cabeza.
—Yo tomé una mala decisión en una mala época—dijo con una ligera sonrisa, recordando— y Justin se vio obligado. Es capaz de dar lo que sea por su chica, ¿sabes?
—¿Estás hablando de un Justin enamorado? ¿Justin?—una leve risa apareció en mis labios.
—¿Por qué crees que es así? El amor no ha jugado en su favor y le ha hecho daño, tanto daño que juró no volverse a enamorar. Pero parece que se ha olvidado de la promesa que se hizo a si mismo cuando apareciste tú.
—Justin no está enamorado de mí—dije con una leve confusión y esperanza a la vez.
Me sorprendía que Justin se hubiera enamorado alguna vez en su vida, aunque eso también explicaba su comportamiento. Sólo podía imaginármelo con cortas relaciones, basadas en el sexo y el interés.
Luke rió y llevó su plato con huevos revueltos hasta la encimera. Se sentó frente a mí y comenzó a comer. Saboreando cada bocado que se llevaba a la boca.
—¿De verdad te sorprende tanto?
—No lo sé—comencé a jugar con mis dedos—. Él es tan... bipolar.
Dejé escapar una leve risa, mientras él disfrutaba de su plato. Había comenzado a plantearme que Justin estuviera enamorado de mí. Muchas veces había cuestionado mis sentimientos hacia él, pero jamás que Justin me correspondiera. No podía imaginarnos juntos.
—Así es Justin, a pesar de ser un cabrón, tiene su parte humana.
—Aunque pocas veces la deja salir—dije en un suspiro.
—Lo único que sé es que tú en unas semanas has conseguido lo que yo no he logrado en años. Confío en que tu sabrás cómo hacer que vuelva a ser el mismo.
Mostró su sonrisa más sincera y se dedicó a acabarse el desayuno. Yo me quedé pensativa, aún jugando con mis manos, mientras ordenaba todo lo que me había dicho. ¿Cómo era capaz de hacer que volviera a ser el mismo si ya ni siquiera me conocía a mi misma?
—Buenos días, nena—dijo dándome un beso en la mejilla.
Justin se había despertado. Lo observé mientras cogía un bol, cereales y leche, y se preparaba el desayuno. Tatareaba una canción casi en un susurro inaudible, mientras movía su cabeza al ritmo de su melodía. Me mordí el labio inferior. Sólo llevaba los calzoncillos con los que había dormido toda la noche, su pelo estaba alborotado y sus labios aún seguían más apetecibles que nunca. Estaba malditamente irresistible.
—Entiendo que a tu chica le guste verte así—"tu chica" dijo Luke, yo solo sonreí—. Pero te recuerdo que yo sigo viviendo aquí.
—Si disfrutas viéndome así, marica—dijo Justin riendo.
*****
El coche de Justin estacionó frente a mi casa. Desde mi asiento podía ver a Joseph regando las flores del jardín cómo cada mañana temprano, por lo que supuse que no serían más de las ocho. Entonces me di cuenta. Había pasado la noche en casa de Justin. Sin llamar a mis padres. Sin avisarles de que no dormiría en casa. Y sabiendo lo sobreprotectores y controladores que eran, me matarían por no haberles avisado.
—¿No piensas salir, Cath?—sacudí mi cabeza y miré hacia él—.Ya hemos llegado, nena.
—Sí, sí, lo sé.
Pasaron unos segundos de silencio.
—¿Y no vas a salir?
—Dame un segundo. Estoy pensando una excusa. Se supone que tendría que haber llegado tarde, pero no tanto como para dormir fuera de casa.
Soné molesta, aunque no estaba enfadada con él. Me fastidiaba no poder pasar la noche fuera sin estar segura de que mis padres me regañarían al llegar a casa. Siempre bajo la misma presión, siempre bajo las misma reglas.
—¿Estás bien, Cath?
—Sí—suspiré—. Sólo intento disfrutar de mi última vez fuera de casa.
—Oh, vamos—exclamó él—. No exageres tanto, nena—dijo con una sonrisa en sus labios.
—No conoces a mis padres, Justin—dejé caer mi cabeza en el asiento, girándome hacia Justin.
—Entonces te secuestraré y te haré mía para siempre.
Se acercó a mí y presionó sus labios con los míos, recogiéndome un mechón de pelo detrás de la oreja.
—Pensándolo mejor no te vayas—dijo con una sonrisa, mojando sus labios.
Le contesté con otra sonrisa y me besó de nuevo. La calidez de sus labios recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a la punta de mis pies y sin poder evitarlo, lo acerqué a mí, separando mis labios para que su lengua pudiera acceder a la mía. Comencé a besarle más lentamente para separarme, pero su boca se movía contra la mía con más ansiedad y deseo.
—Justin—me separé de él sonriendo y jadeando—. Prométeme algo.
—Lo que sea—susurró contra mis labios.
—No vuelvas a desaparecer.
Le miré a los ojos y él vio la seriedad en ellos. Apoyó su frente contra la mía, mirándome fijamente, mientras sujetaba mi nuca con su mano.
—Te lo prometo.
Le di un último beso de despedida. Él se resistía a dejarme ir, hasta que se rindió y me dejó ir con una sonrisa en sus labios.
—Nena—dijo Justin.
—Pensándolo mejor no te vayas—dijo con una sonrisa, mojando sus labios.
Le contesté con otra sonrisa y me besó de nuevo. La calidez de sus labios recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a la punta de mis pies y sin poder evitarlo, lo acerqué a mí, separando mis labios para que su lengua pudiera acceder a la mía. Comencé a besarle más lentamente para separarme, pero su boca se movía contra la mía con más ansiedad y deseo.
—Justin—me separé de él sonriendo y jadeando—. Prométeme algo.
—Lo que sea—susurró contra mis labios.
—No vuelvas a desaparecer.
Le miré a los ojos y él vio la seriedad en ellos. Apoyó su frente contra la mía, mirándome fijamente, mientras sujetaba mi nuca con su mano.
—Te lo prometo.
Le di un último beso de despedida. Él se resistía a dejarme ir, hasta que se rindió y me dejó ir con una sonrisa en sus labios.
—Nena—dijo Justin.
Me incliné para mirarle por la ventanilla. Sacó su caja de cigarrillos y deslizó uno con el dedo, se lo llevó a la boca y lo encendió, dando la primera calada. Me miró con su usual sonrisa y sus ojos miel atentos a mí. Uno de sus brazos estaba apoyado en el volante, mientras el otro aguantaba el cigarrillo.
—Te llamo despúes, ¿vale?
—Está bien.
Esbocé una sonrisa y me guiñó un ojo, dando otra calada a su cigarro. Arrancó el coche y se fue pisando a fondo el acelerador. Dejé escapar un suspiro y di la vuelta. Me planteé entrar por la ventana. Justin lo hacía, por lo que debía de haber alguna manera. Pero tras pensarlo unos segundos, decidí entrar por la puerta echando a suerte que mis padres aún estuvieran durmiendo.
Introduje la llave en la cerradura y la giré lo más lento posible. Abrí la puerta con cierto miedo y entré despacio. No había nadie en el salón. Las luces estaban apagadas y lo único que iluminaba el salón era la luz que procedía de las ventanas. Me permití respirar por un momento, hasta que mi padre apareció bajando las escaleras. Llevaba una botella de whisky en la mano y parecía cansado por sus bolsas bajo los ojos. Había vuelto a caer en la bebida.
—¿Te lo has pasado bien con Justin?
Mierda. Me pilló completamente desprevenida. Había pensado la respuesta a la pregunta incorrecta. A ellos les preocupaba que hubiera pasado la noche con Justin. No que hubiera estado fuera.
—Mejor de lo que tú te crees. Ahora si no te importa, voy a darme una ducha.
Caminé hasta él. Olía a alcohol, concretamente a su whisky favorito y llevaba la misma ropa con la que le vi la última vez. Quería pasar hacia las escaleras, pero no se apartaba, manteniéndose todo lo firme que podía después de haber bebido.
—Déjame pasar—dije mirándole a los ojos. No como una súplica, si no como una orden.
—No vas a ningún lado.
Me empujó hacia atrás con fuerza y tras chocar con la pared detrás de mí, caí al suelo. Torpemente me levanté, manteniéndome lo más cerca posible a ésta, mientras vigilaba que no se acercara a mí. Sin embargo, lo hacía y cada vez estaba más cerca.
—Aléjate. Estás borracho.
—Nada de esto pasaría si tú siguieras mis normas.
Conseguí levantarme, quedando frente a él, solo unos centímetros. El miedo presente en mí, corría por mis venas junto a la rabia y la ira. Notaba las lágrimas en mi garganta, pero no podía dejarlas salir. No quería mostrarme débil ante mi padre.
—Tus normas son estúpidas. Demuestran lo buen padre que eres.
Soltó una carcajada y su aliento llegó a mí. El olor a alcohol inundaba la sala.
—¿Vamos a hablar de ser ejemplo?—golpeó con el puño la pared. Me sobresalté y cerré los ojos.—¿Quieres que hablemos de eso?—golpeó de nuevo con más fuerza, acercándose cada vez más a mí cabeza.
—Siempre he intentado que estuvieras orgulloso mí. Quería ser igual que Matt, que me miraras igual que a él, que me prestaras la misma atención. Me he esforzado para ser la hija que tú querías que fuera. Tal vez no lo he conseguido, ¿pero tú?—se alejó de mí.
Su mirada se suavizó, pero seguía fija en mí. Bajó la cabeza al suelo y de repente, me pareció ver lágrimas en sus ojos. Había dado el primer paso y no pensaba parar. A pesar de que mi garganta quemaba y mis lágrimas ya estaban preparadas para caer.
—¿Tú que has hecho para ser un buen padre? Desde hace tiempo sabes que me has perdido y aún así no haces nada para recuperarme.
Se quedó inmóvil, mirando hacia el suelo. Su mirada perdida afirmaba que no tenía ningún argumento para defenderse, y lo peor de todo que yo tenía razón.
Comencé a caminar, subiendo los primeros peldaños de las escaleras, pero su voz me detuvo.
—Intento protegerte, mantenerte a salvo de todo lo que le pasó a Matt, pero aún así lo único que consigo es hacer que me odies cada vez más. No estoy hecho para ser padre y no debería culparte a ti por ello—me di la vuelta, cuando hizo una corta pausa—. Supongo que lo siento, Catherine.
—Ya hablaremos cuando estés sobrio, papá—dije intentando fingir una sonrisa para ocultar las lágrimas que ya habían empezado a caer.
Inmediatamente, me sequé las mejillas y subí las escaleras de dos en dos. Llegué a mi habitación y cerré la puerta detrás de mí. Una ola de frío me invadió. La ventana estaba abierta, así que crucé mi cuarto y cerré la ventana con un golpe seco, mientras maldecía para mis adentros. Me giré y tragué saliva. Habían notas esparcidas por las sábanas de la cama. La ventana abierta y los papeles, no podían ser casualidades. Cogí la primera nota.
"Dame lo que me debes, Jack. Si no me llevaré lo que más quieres."
Cogí una segunda nota.
"¿Aún te acuerdas de Matt? Será más fácil llevarme a Catherine. Sólo depende de ti."
Entonces recordé cuando llegué a casa y me encontré a mis padres discutiendo sobre mi vida o muerte en el salón de mi padre.
*Flashback*
Llegué a las puertas del despacho de mi padre. Suspiré. Estaban entreabiertas y se oían voces que procedían del interior. Me acerqué y pude identificar la voz de mi madre que sonaba alarmante, preocupada y enfadada. Y después la de mi padre, más segura y firme, pero sin la frialdad a la que estaba acostumbrada a escuchar. Estaban discutiendo.
—¿Y qué quieres que le pase igual que a su hermano?—gritó mi madre.
—Relájate, por favor—pidió mi padre.—Lo tengo todo controlado.
—Dijiste lo mismo la última vez, ¿se supone que debo creerte ahora?
—¿Y qué quieres que haga?—sonó un golpe fuerte, supuse que mi padre pegó con su mano en la mesa.—¿Que les de el dinero que no les debo? Cerramos un trato.
—¿Y la policia? Nos pueden ayudar.
—¿A qué? ¿A que me encierren? Los dos sabemos que no hicimos lo correcto.
—¿Y qué quieres que le pase igual que a su hermano?—gritó mi madre.
—Relájate, por favor—pidió mi padre.—Lo tengo todo controlado.
—Dijiste lo mismo la última vez, ¿se supone que debo creerte ahora?
—¿Y qué quieres que haga?—sonó un golpe fuerte, supuse que mi padre pegó con su mano en la mesa.—¿Que les de el dinero que no les debo? Cerramos un trato.
—¿Y la policia? Nos pueden ayudar.
—¿A qué? ¿A que me encierren? Los dos sabemos que no hicimos lo correcto.
Y sin darme cuenta, otro papel estaba entre mis dedos.
"¿Dejas que se vaya a una fiesta? Me lo estás poniendo muy fácil, Jack. Tal vez envíe alguno de mis hombres a por ella, ¿quién sabe? Igual que cuando me deshice de Matt, ¿no sería divertido?"
Sin duda alguna, esa era la última nota. Hablaba de la fiesta a la que había asistido por la noche. ¿Y si me habían estado vigilando? Un escalofrío me recorrió el cuerpo, sólo de pensar que en vez de haber encontrado a Justin y Luke en aquel callejón, hubieran sido los mismos que estaban detrás de todas las notas.
Se me pasó por la mente una idea algo suicida. Pero el deseo de venganza que corría por mi cuerpo, estaba casi convenciéndome. Las notas procedían del mismo que había matado a Matt. Sólo tendría que provocar mi secuestro y conocería a los asesinos de mi hermano. Tan simple como eso.
La puerta se abrió de golpe, sobresaltándome y haciéndome salir de mis pensamientos. Mi madre me observó de arriba a abajo, con una mirada preocupada. Parecía haber estado llorando y sus ojos rojos lo afirmaban. Estaba cansada, los círculos lilas alrededor de éstos lo demostraban. Tal vez las horas de sueño no habían sido suficientes, en el caso de que hubiera sido capaz de dormir.
Se quedó en la puerta por unos segundos, mirando hacia la cama para volver a desviar la vista hacia mí. Una y otra vez. Con una verdadera confusión en sus ojos. Entonces se acercó, pero yo me alejé dos pasos hacia atrás, negando con la cabeza. Necesitaba una explicación de todo lo que estaba pasando y de todo lo que había pasado. No conseguía comprender nada. Mi mente estaba completamente en blanco.
—Catherine...—comenzó ella.
—¿Era esto lo que estabas buscando entre los cajones del escritorio de papá?—dije alzando las notas con mi mano. —¡Era esto!—grité.
De repente, las lágrimas volvieron a caer, ante la realidad de mi vida.
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO EL CAPÍTULO.
Quería pediros POR FAVOR que deis RT al tweet de arriba o me digáis que leéis la novela. Por favor. No se qué pasa, pero cada vez comentan menos gente, a pesar de que recibo más visitas cada capítulo. Así que os ruego que no seáis lectoras fantasmas.
Sé que este capítulo no ha sido de los mejores y ha sido algo deprimente, pero en el próximo habrá más Jatherine moments, os lo prometo. Y será mucho mejor que este.
Y cómo siempre decidme que os ha parecido por twitter o dejando un comentario por aquí abajo y si queréis que os avise para el siguiente capítulo, decídmelo.
Muchísisisisimas gracias por leer.
Un beso. Os quiero. <3
SUBE PRONTO POR FAVOR , AY DIOS KJHGFDSF. Y SÍ , MÁS JATHERINE MOMENTS KJKHGFHJK,JHGF #JATHERINE ESCRIBES GENIAL.
ResponderEliminarAwww, muchísimas gracias, cariño.
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